domingo, 5 de julio de 2020

Aún



Porque aún mis mensajes son los últimos que mirás antes de apagar el teléfono

Porque aún si demorás en contestar (ahora) me pedís perdón

Porque un día llamás y me decís hola mi vida

Y yo fiel a mi costumbre disparo un “te equivocaste de botón?” y vos me decís que no

Como si no

Como si si

Como si nada

Como

Si todo

martes, 16 de junio de 2020

Cumpleaños







Mayo de 2019, Buenos Aires

Tenía un star tack azul.
Cumplía años.
Cuando se lo dijo, el se paró y le dio un beso.

Esas tres amigas que la esperaban junto a un "novio" cordobés que tenía esa única virtud, hoy ya no son.

María dirige un servicio psicólogico de urgencia. Ella que casi se mata cuando la dejó el novio porque "ahora no era virgen". Un ahorcado por semana. 
Elenita, la que le creyó a la madre que se moría y entonces se casó tuvo y un bebé y, ¡¡¡mirá acá está el nieto que tu hijo no te da!!! Pero la madre vive.  Y a ella ni siquiera le gustan los chicos.
Ceci que hizo igual que Elenita. Porque siempre hizo todo igual, aunque su madre no le diga que está por morir y no muera.
Ah, el Cordobés. Es remisero y no puede bailar medio cuarteto porque se infarta de obeso. 

Trece años después solo ella y el siguen.  O tal vez recién empiecen. Pero en ese cuadro, siguen siendo y no llegaron a perderse.  

Ella guarda la remera con la que lo conoció. Ella sabe que cada año que cumplió en estos 13 que pasaron, siempre cerca de las 9 de la noche; recordó sus inacabables ojos celestes.

lunes, 18 de mayo de 2020

Ser dios y cuidarte


Buenos Aires, finales del 2008.
Para una reinita infinita
La hija de la lágrima sobrepuesta

Princesa grande de añitos pequeños, espejito de alma, ternura que no te cabe en el cuerpo. 

Reina de vida y de amores infinitos y adaptados, fuerte sin perder tu gracia, capaz de tapar los hoyos del mas bajo de los infiernos, chiquita superpoderosa, damita encantada resistiendo a la vida que te empuja.

Si supieras, si entendieras el amor inmenso que me generas, si supieras lo feliz que soy cada  vez que te abrazo y dejo mi cabeza apoyada a la tuya y juego con tu pelo. 

Sentir esa ternura inalterable, pedirle a dios que te guarde, querer ser dios y cuidarte.



domingo, 3 de mayo de 2020

Escribir, salva. A la dra. Mirta Núñez, in memoriam



Veo tu lámpara de sal, tus fotos del paisito, tu humor ácido, tu amor por la lectura y por los gatos. Veo en fotos todo eso que teníamos en común con tu "amiga joven" como solías decirme.

Veo acá, en esta casa, el mouse que me regalaste para que mi vieja aprendiera a usar la notebook.

Veo las fotos de Mafalda y del jardín japonés que tanto nos gustaban.
Recuerdo la primera nota mía que compartiste sobre las madres, cuando yo trabajaba en Narcisa. Así comenzó nuestra andariega amistad.

Recuerdo tus notas justificando nuestras geminiadas y tu insistencia en que no debía ni debo dar explicaciones por no querer ser madre.

Recuerdo conocer a Byung-Chul Han gracias a vos y hablar de destinología y hasta de "Tan Biónica".

Recuerdo nuestros intercambios de links con lecturas, cursos, capacitaciones y libros y haber conocido Coursera gracias a vos.

Recuerdo hablar de "El cuarteto de nos" y de que le empezaste a hacer un espacio a Cerati porque te había impresionado lo que yo describía de el y de su música.

Recuerdo hablar de tangos y de telegram y de las apps para meditar; todo en un mismo chat. Y tu fascinación por los héroes de los Andes.

Los parecidos entre nuestros viejos y la frase que me regalaste hace poco menos de un año, cuando estabas viva dra. Mir, como solía llamarte y que hoy, uso en los talleres literarios: "Escribir, salva".

Por eso ahora aún sin poder creer que ya no estás de este lado del mundo, habiéndome enterado hace un rato, hago lo único que se hacer cuando no puedo hacer nada más.
Escribir.
Como una forma mínima pero persistente de salvar nuestros recuerdos y tu brillante e inmortal memoria.

Tenías razón dra. Mir. Escribir, salva.
Siempre salva.

miércoles, 29 de abril de 2020

"Y desamordazarte y regresarte"



Abril de 2018, en esa aldea llamada San Jorge

Me sigue resultando increíble que entre vos y yo haya una pared y un mármol y algo de madera. Todavía tengo intacta la ilusión boba de que si abro el cajón tu cuerpo va a estar ahí como la última vez que lo vi. Y voy a poder abrazarte como si nada.

Pero ahora puedo hablarte. Me siento frente a tu tumba y te cuento mis derrapes mis miedos mis traumas. Y el día está horrible casi tan feo como ese en que te fuiste.

Pero cuando digo que quisiera un abrazo sale el sol con todo. Y lo siento. Y quiero creer que me haces un guiño desde algún lado. Y te digo que me fui de pista. Que tengo una pelea con el tiempo.

Y te prometo llevarte al paisito de nuevo. Tu paisito. El mío. Ese que nos hace en parte todo lo bueno y lo malo que tenemos.

Y hasta te confieso mis miedos papá. Ahora que me animo a acercarme como puedo. Después de todo siempre estuviste ahí. En esa tumba que seguirá sin nombre. Esperándome.